Los jóvenes juegan eligiendo su futuro, que según transcurre el juego llega a ser percibido como un don y una tarea. Van pasando también de una concepción parcial de la vocación, a un sentido más hondo de la vocación como diálogo con Dios y con el mundo que nos rodea.
El juego se complementa con una catequesis en la que se subraya la actitud de vivir vocacionalmente.
Contiene 60 barajas, distribuidas en seis grupos:
- Trabajo: la ocupación de cada uno, que lleva una buena parte de su tiempo.
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Sociedad: la relación con las situaciones sociales y nuestra respuesta ante ellas.
- Familia: la importancia de los lazos familiares y su valor vocacional.
- Vivienda: la necesidad de ganar dinero y conseguir un lugar adecuado para vivir.
- Diversión: el valor de disfrutar de las cosas que hacemos.
- Espiritualidad: la referencia trascendente de nuestras decisiones.
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